ColumnasMarla Debra

-Oye, ¿y sí sabes cómo llegar?

-Oye, ¿y sí sabes cómo llegar?

-¡claro! Conozco la zona, ya nada más es cosa de que encuentre el número de la casa.

Y la verdad es que siempre termino perdiéndome.

¿Nunca te ha pasado?

No importa qué tanto crees conocer la ruta, o si alguna vez has estado en el lugar, o cerca. Hay ocasiones en las que sinceramente la brújula te falla y por más que te hayan dado «santo y seña» no encuentras una dirección. Y no se diga cuando es un lugar nuevo.

Nunca he entendido cómo es que a nuestros antepasados se les ocurrió planear la disposición de las calles porque algunas direcciones no tienen sentido. ¿Soy la única a la que le sucede eso con las calles que son cuchillas, comienzan con un nombre y terminan con otro?

O esas que en una parte son de doble sentido y mágicamente se reducen a uno justamente cuando vas llegando al número de casa que buscas. ¿A quién le pareció buena idea hacer eso?

En el centro de mi ciudad hay una calle, Hernández y Hernández. Comienza en un lado, se corta y sin ningún sentido, se retoma varias cuadras después. La primera vez que busqué la dirección pensé que me habían engañado porque tardé como una hora en darme cuenta que estaba en el lugar equivocado (y eso porque la dueña de una casa me vio muy sospechosa en su entrada).

Mientras estuve viviendo en Puebla quise entender como era que funcionaba la perfección del primer cuadrante de la ciudad. «Para este lado van los números pares, para el otro, los impares… Norte, sur…» me decía mi tío cada vez que salía y necesitaba ubicarme. Y bueno, siempre terminaba preguntando cada esquina si iba en la dirección correcta.

¡Y qué decir de las ciudades que tienen dos calles o dos colonias con el mismo nombre! ¿Uno cómo va a saber eso? Porque hay quien cree que se nos enseña en la materia de geografía de la primaria. No, la verdad no. Esas cosas las aprendes cuando le dices al taxista que te lleve a un lugar y terminas varias cuadras después caminando en búsqueda de la calle con el mismo nombre pero que queda del otro lado.

Triste. ¿O es que soy la única?

Si cada vez que tienes que ir a un lugar que no conoces acabas perdiéndote, no estás solo. O al menos eso creo.

Es común. Hay mucha gente a la que le cuesta ubicarse y termina consultado el Google maps cada dos o tres pasos para cerciorarse de ir en la dirección correcta.

Y, aún así, hay quienes tienen que retrotraer sus pasos porque estaban caminando en la dirección equivocada. Esto nos quita tiempo y puede acabar siendo muy frustrante.

Hay un área del cerebro vinculada específicamente a la navegación llamada hipocampo. Esta, por ejemplo, en los taxistas de Londres – que conducen por el laberinto de esa ciudad de calles angostas, circulares y que cambian de nombre cada pocos metros- tiene un volumen superior.

Pero claro, uno no es taxista británico. ¿Aún hay esperanzas? La respuesta es si. Sí puedes dejar de perderte cada vez que buscas una dirección.

El sentido de la orientación puede mejorarse. ¡Yeih!  Bueno, ¿Y cómo le hago?

1. Haz un mapa mental. Antes de salir, revisa la ruta que vas a seguir.  Selecciona el camino, lee los nombres de las calles grandes o avenidas más importantes que vas a cruzar. Dale un contexto a la dirección que buscas.

2. Puntos destacados del paisaje . Y que no sea un oxxo.  Observa si hay un parque, un edificio, algo que sirva como referencia singular de la calle que buscas. En caso de perderte, tendras una referencia particular para que te encuentren.

3. Deja la tecnología un rato. Confiarle siempre al GPS tu ubicación, hará que no desarrolles esa área de tu cerebro y siempre dependerás de indicaciones que si bien, son buenas, te impiden lograr por ti mismo, algo tan sencillo como ubicarte en el lugar donde vives.

4. Mantén la calma. No siempre vas a estar perdido. De verdad, suena tonto pero es importante controlar la ansiedad que a veces impide reaccionar.

5. Que no te de pena preguntar. Así es, y lo he aprendido. Si crees saber como llegar a un punto, está muy bien. Pero si en el trayecto falla algo y te desubicas, es mejor pedir ayuda antes de entrar en la fase de desesperación.

¿Hay alguna otra manera de localizar direcciones sin morir en el intento? ¿Tienes alguna anécdota referente al tema? ¡Por favor escríbela! Quiero confirmar que no soy la única que se ha perdido.

 

Marla.

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