Inclusión

Guerrilla LGTB último recurso de supervivencia

Según  una investigación hecha por estudiantes de la universidad Pontificia Bolivariana, hasta 1980 la homosexualidad masculina era un delito y se castigaba con cárcel. En esos años, sentirse atraído por una persona del mismo sexo era un crimen, con estas condiciones, las parejas y los individuos de esta orientación sexual tenían que vivir una vida paralela, que se adecuara a lo que era calificado como “normal” y, sobre todo, “legal”.

A lo largo de la historia las personas con una inclinación sexual diferente han sido perseguidas y agredidas tanto física como psicológicamente, para nadie es un secreto y lo podemos evidenciar en internet y TV. En Siria estos abusos son más crueles, el mundo ha visto a estas personas ser lanzadas desde las azoteas, fusilados, apedreados y torturados hasta morir por el simple hecho de ser homosexuales.

Ellos cansados de ser perseguidos y violentados por esos grupos terroristas decidieron en Julio del 2017 crear su  guerrilla como último recurso de supervivencia, al que le dieron por nombre Ejército de Liberación e Insurrección Qeer (TQILA).

Como grupo se llenaron de valentía y armas para enfrentar a sus victimarios y por fin tener un poco de libertad para pensar y actuar como realmente quieren.

TQILA está conformado por voluntarios internacionales y tiene como objetivo luchar contra el yihadismo junto a las Unidades de Protección Popular (YPG), la milicia kurda.  En las zonas controladas por el ISIS, la homosexualidad está penada con la muerte y se desconoce cuántas personas componen esta facción ‘queer’ del grupo guerrillero, así como cuántas de ellas son personas LGTB realmente.

En una entrevista con ‘Newsweek’, Heval Rojhilat, portavoz de TQILA, dijo que el número no sería dado a conocer por razones de seguridad y que ya estaban combatiendo en la ciudad de Raqqa.

La visión que tienen muchos países respecto al tema es positiva, sin embargo  realmente es lamentable ver como  mueren jóvenes y hombres sin derecho a nada en estas tierras islámicas, lugar donde  se respira la guerra y tiene mayor importancia que la familia o el vivir en una sociedad de paz.

Como persona solo puedo decirles que tenemos la obligación de formar desde nuestros hogares  niños y niñas de paz independientemente de la orientación sexual que elijan,  dar amor para recibir amor, y quizá algún día ya no haya información sobre más muertos ni guerras, quizá algún día todos nos amemos como hermanos, pero hasta que ese día llegue, pongamos nuestro granito de arena en el mundo, no solo en nuestros  los hogares, también en el trabajo, dejando de juzgar y señalar.

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