Inclusión

El amor tiene que ser libre

Un amor sin color, raza ni sexo establecido ante los ojos de la sociedad…

“El hombre se complementa al hombre. Mujer con mujer, hombre con hombre y también mujer a hombre del mismo modo en el sentido contrario”

Quizá las palabras de Verónica Velásquez representante de Antioquia para el reinado nacional de la belleza Colombiana, no eran tan salidas de lo común, tal vez eran en aquel entonces una realidad que muchas personas se negaban a aceptar.

Todas las personas tienen derecho a ser felices y esto implica ser libres e iguales también ante la ley, siempre que  hablamos del matrimonio de dos mujeres o dos hombres la sociedad en general crítica y señala a estas personas. La familia, al igual que otra institución, es un producto social sujeto a modificaciones, las relaciones humanas están atravesadas por la cultura, no obstante, las normas y leyes se modifican con el objetivo de acompañar los cambios culturales.

No podemos permitir que personas sin derecho a juzgar, por la sencilla razón de que tienen hijos o hijas con los mismos derechos socioculturales de elegir su orientación sexual, lo hagan ¿por qué el gobierno no castiga estos hechos violentos? que se dan de forma verbal, psicológica y en ocasiones física, es válido decir  que no es justo para con ellos.

Ante Dios todos somos iguales, lo dice la Biblia y muchos religiosos  es algo contradictorio ver como personas que dicen creer en Dios,  se crean con el poder o derecho  de discriminar a personas diferentes o bueno con un gusto distinto, todos los seres humanos no pensamos igual, si así fuese el mundo realmente sería aburrido y es que hemos llegado a que esta problemática sea igual o más grande que el racismo o maltrato intrafamiliar.

El matrimonio es civil y no un tema religioso, cada religión evalúa si lo acepta o no. Mi punto de vista no es contra la iglesia ya que es imposible justificar que esté bien o mal que dos hombres o dos mujeres se casen, mi lucha es contra la opinión en  general de todas las clases sociales, es evidente que los homosexuales no salen de una pareja así, es obvio que vienen de una familia tradicional.

En las  familias se debe fomentar  la cultura de la diversidad, mediante la palabra y el diálogo, por los Derechos Humanos de todas las personas,
incidiendo especialmente en el cambio social que conduzca a la aceptación real de las personas homosexuales.


Luchando por la erradicación de la homofobia, la cual supone un odio irracional que la sociedad no debe ni puede continuar ignorando, creo que como símbolo de paz  un primer paso para vivir tranquilos en el mundo, es respetándonos unos a otros y dejando de meternos en la vida de los demás.

“No se trata  de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual derecho a ser diferentes”

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Une comentario

  1. Tienes toda la razón, para el amor no existe barreras y mucho menos somos más o menos para discriminar por tener una orientación diferente.

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