ColumnasFelipe Lozano

Detrás del arcoíris

Un relato de un gay bien marica ( o bien joto, es opcional)

El nuevo gay nació en democracia. Con un sida que no mata. Con Manhunt, Grindr, Tinder, Badoo, Snapchat, Instagram, Facebook, Skype y Whatsapp.

Ah, el nuevo gay te abrevia. Te abrevia hasta la cita y la cama. La oferta y la demanda es tan grande, que para el nuevo gay, el gay mismo, el gay en sí, no cotiza. En cambio el heterosexual confundido, el casado, el bisexual, el activo dotado, ése te suma puntos como si el sexo fuera un concurso. El nuevo gay es masculino y busca sólo machos, no quiere locas, gordos, viejos, plumas, maricas, histeria, amor, ternura.

No quiere nada. El nuevo gay no sabe qué quiere, no sabe qué querer, no sabe querer.

Porque como nació con todo, no sabe bien qué desear, casi que no sabe qué es el deseo, probablemente piense que es una disco, una marca de ropa o una app.

El nuevo gay se cuida mucho, come sano, va al gym, corre antes o después del trabajo, hace yoga, va al spa, y juega al fútbol con los amigos héteros, que lo quieren más que a otros gay, porque no parece gay, él sonríe encantado por saberse menos gay o ser reconocido como tal. El nuevo gay es lo menos gay posible, porque ser gay bien gay, ya es ser demasiado gay. El nuevo gay no quiere relaciones, quiere un forro de piel para una paja de lujo.

El nuevo gay aborrece el mundo trans, los rechaza y los humilla, no percibe que una persona exprese su identidad sexual con tacones y pelucas, es de maricón, y mucho menos que alguien pueda vivir en un cuerpo equivocado.

El nuevo gay hoy se siente en la cima, dueño de su cuerpo, defendiendo derechos, que en realidad poco le interesa, al final no quiere formar familia, está orgulloso de su soltería.

Y esta, señores, es la realidad que existe en detrás del arcoíris, dónde los heterosexuales piensan que sólo hay colores, brillo, escarcha, inclusión y respeto.

Es triste saber que como gays exigimos respeto mientras para muchos “maricas” el peor enemigo, de quién recibes más criticas, es otra “marica”.

Una pseudofobia, le temen al afeminado, a la jotita, a la pasiva, a la obvia, la evidente.

Soy gay “loca”, eso no me hace un demonio ni tampoco un santo de tu devoción, solo soy alguien que ama diferente. Y en palabras de Lady Gaga: I was born this way.

Resulta que ahora hay etiquetas entre las etiquetas, debes salir del closet aceptando ser homosexual, luego nuevamente al aceptar el género con el que te identificas, el rol, y cómo quieres verte. No paramos de salir del closet.

– Autor anónimo.

 

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